Autor: Oscar Morales Barahona(1)
El Protocolo de Tegucigalpa contempla entre sus objetivos: “Consolidar la democracia y fortalecer sus instituciones sobre la base de la existencia de Gobiernos electos por sufragio universal, libre y secreto, y del irrestricto respeto a los Derechos Humanos; impulsar un régimen amplio de libertad que asegure el desarrollo pleno y armonioso del individuo y la sociedad en su conjunto; lograr un sistema regional de bienestar y justicia económica y social para los pueblos centroamericanos; promover, en forma armónica y equilibrada, el desarrollo sostenido económico, social, cultural y político de los Estados miembros y de la región en su conjunto”(2). Por su parte, el Tratado de Integración Social establece la búsqueda del acceso universal a la salud en los Estados Miembros.
A nivel del sector salud, el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica y República Dominicana junto a su Secretaría Ejecutiva (SE-COMISCA) ha dado pasos importantes en la elaboración de sus instrumentos político-estratégicos y técnicos como son: la Política Regional de Salud del SICA 2015-2022, los Planes de Salud de Centroamérica y República Dominicana (2016-2020 y 2021-2025), la Agenda Regional de Salud (2019-2030) y otros documentos técnicos, que han permitido estructurar y construir el Pensamiento Regional en Salud, el cual se sustenta en pilares paradigmáticos como la Universalidad en el Derecho a la Salud, la intersectorialidad y la Determinación Social de la Salud que aspiran al logro de la equidad en salud de las poblaciones de los Estados miembros del SICA, lo cual presupone construir evidencia, análisis, estudios de carácter operativo y propuestas de política pública regional orientadas a visibilizar el estado de salud y sus vínculos con los procesos de desarrollo económico y social así como explicar las inequidades sanitarias vigentes entre y en los países de la región.
En tal sentido, este documento busca realizar una caracterización del Estado en materia de Desarrollo Humano de la población de los Estados miembros del SICA, haciendo una lectura crítica de las desigualdades existentes que se pueden recopilar y analizar gracias a una priorización de indicadores macroeconómicos, socioeconómicos, y ambientales de cada uno de los países que integran el SICA; pudiendo así establecer relaciones causales y de asociación-imbricación con las condiciones de salud de la población de la región.