En esta primera publicación de la Revista "Salud Regional" se plantea el entramado conceptual, metodológico y administrativo que SE-COMISCA ha venido construyendo para posicionar la interpretación del proceso salud-enfermedad a partir de la Determinación Social de la Salud como categoría de análisis en el marco de la Seguridad Humana, la cual ubica a la persona familia y comunidad en el centro del desarrollo económico y social.
El proceso salud-enfermedad de una población visto desde la Determinación Social de la Salud se explica a partir de la interacción de tres componentes: el tipo de vinculación laboral (producción), las condiciones de vida (consumo), así como las normas y valores políticos-socioculturales vigentes desde las cuales se dan procesos reflexivos para la transformación social. De ahí que el carácter del proceso salud-enfermedad sea, necesariamente, histórico-social, colectivo y multidimensional. (INS,2002; López, 2013).
En el Plan de Salud de Centroamérica y República Dominicana 2016-2020 se plantea que la naturaleza del proceso salud-enfermedad es social, por cuanto que el mismo es histórico en el sentido de haberse ido construyendo a lo largo del tiempo como producto de decisiones tomadas en el marco de los modelos de desarrollo y políticas públicas impulsadas en los países de la región a lo largo de su configuración como Estados-nación. (COMISCA, 2016: 28)
Por tanto, el modo de vida en que se inserta la reproducción social, material y simbólica específica de cualquier colectivo humano define su propio proceso salud-enfermedad, es decir, su particular perfil de salud, morbilidad y muerte. Es con este marco interpretativo que la SE-COMISCA explica las desigualdades en salud que caracterizan a los países de la región SICA.
Aunque el modelo de desarrollo en algún momento significó beneficios sociales, estos declinaron a causa de la flexibilidad y precariedad laboral, a un consumo generador de mayores amenazas y daños a la salud individual y colectiva, y a un deterioro ecoambiental importante.
Para intervenir sobre las dinámicas socioeconómicas y ambientales, y plantear las intervenciones en salud, se recurre a la articulación de los enfoques poblacional y de alto riesgo de salud pública y de agencia.
De ahí la apuesta para diseñar e implementar la Intersectorialidad desde una perspectiva de políticas públicas, en la cual se plantearán las respuestas a las problemáticas sociosanitarias de la región.
Este panorama exige un ejercicio de rectoría en salud para gestionar una gobernanza regional desde la Determinación Social de la Salud (DSS), cuyo objetivo sea conocer y comprender cómo los cambios o permanencia en el tiempo de esas condiciones de vida materiales y simbólicas han repercutido sobre las conductas reproductivas, de consumo y culturales cotidianas de las personas, familias, grupos, comunidades y sociedades, afectando de manera directa o indirecta el estado de salud individual, grupal o societal, así como la vida ecoambiental.
Como respuesta a esto, el COMISCA a través de su Secretaría Ejecutiva, subsume el enfoque poblacional y el de alto riesgo de la salud pública a la Determinación Social de la Salud y a la acción intersectorial, con la intención de poner a circular los subproductos de conocimiento teórico y empírico emanados del trabajo de su talento humano y otro externo, para el diseño de políticas públicas inclusivas en la región.
La SE-COMISCA plantea su respuesta institucional a través de la Gestión del Conocimiento (GDC) como mecanismo administrativo-gerencial que vincula y dinamiza las capacidades y competencias institucionales propias y regionales para la generación de bienes públicos de alcance regional y goce comunitario para los Estados miembros de la región SICA.
Con ello, busca contribuir a la reducción de desigualdades y exclusiones, la protección ecoambiental y avanzar progresivamente hacia la equidad en la región SICA.